Métodos más allá de la política (II): Seasteading

Una reciente discusión acerca de la viabilidad de la política como medio para avanzar la libertad, me hizo recordar cómo descubrí que hay más métodos que no necesariamente requieren la participación política para lograrlo. Esta es la continuación de una serie titulada “Métodos más allá de la política”, que inicié hablando de charter cities y que hoy continúo con la colonización de los mares.

Seasteading

The Swimming City
Este vocablo en inglés, surgido de la contracción entre sea y homesteading, quiere decir literalmente “apropiación del mar”. Es la creación de viviendas permanentes en el mar, fuera de los territorios reclamados por los gobiernos de cualquier nación. Intentos anteriores han consistido en plataformas petroleras e islas flotantes, por ejemplo, sin que nadie tuviera éxito en crear un estado en altamar que fuera reconocido como nación soberana.

Un antecedente directo es el principado de Sealand, que a pesar de que se autoproclama nación, no ha sido reconocida como tal por ningún país o entidad supranacional.

Legalmente, más allá de 200 millas náuticas o 370 km de las costas de los países, el mar no está sujeto a las leyes de ninguna nación. Existen varias organizaciones que aprovechan esta falla legal como radios piratas y grupos que facilitan procedimientos para practicar el aborto de manera legal y más segura que en los lugares donde está prohibido por la ley. Pero además, hay un instituto que tiene por propósito algo mucho más elaborado e interesante:

El Seasteading Institute

The Seasteading Institute

Fundado en 2008 por Patri Friedman, el Seasteading Institute con sede en Palo Alto, California, tiene como propósito construir plataformas marinas que permitan experimentar con modelos sociales, dada la dificultad de provocar cualquier forma de cambio significativo a través de la mera participación política y, aunque me duela decirlo, en la participación mediática.

En el Seasteading tienen la visión de algo muy parecido a la web, donde muchos pequeños gobiernos sirvan distintos nichos de mercado y donde el sistema sea dinámico y amigable a la experimentación (prueba y error). “Se toma y se copia lo que funciona y se descarta lo que no”.

“Piensa sobre los disensos políticos más grandes- libertad vs. seguridad, riqueza absoluta vs. desigualdad, fronteras abiertas vs. fronteras cerradas- que se deciden a través de la retórica y los votos de unos cuantos congresistas que deciden por décenas o cientos de millones de personas a la vez. Ahora imagina si pequeños grupos tuvieran la capacidad de probar sus propias ideas a pequeña escala y ver qué pasa. La gente podría crear sociedades con distintas prioridades y nosotros podríamos comprobar con rapidez qué tan bien funcionan esas ideas una vez puestas en práctica”.

El proyecto adquirió la atención mundial en 2008 luego de que Peter Thiel, fundador de PayPal e inversionista en varias compañías de internet como Facebook y Linkedin, invirtiera $500,000 en el instituto y hablara en defensa de su viabilidad en un artículo titulado “The Education of a Libertarian”. El instituto también recibió cobertura mediática de CNN, CBS, Wired Magazine y Reason Magazine.

Personalmente, conocí a Thiel el noviembre pasado cuando fue recipiente de un doctorado honorífico en la UFM y me encanta que sea uno de esos empresarios que actúan en base a principios libertarios y que realmente merece ostentar el título de héroe de la libertad. El artículo que escribió en Cato Unbound está super recomendado.

Diseñando ciudades flotantes

Clubstead
El instituto se enfoca en tres áreas principales, que son la construcción de una comunidad, la realización de investigación y la construcción del primer seastead fuera de las costas de San Francisco.

En enero del año pasado, se patentó el diseño del ClubStead, una ciudad de más o menos una cuadra de tamaño que marca el primer gran paso en el desarrollo de la tecnología y la ingeniería que permitiría la realización del proyecto.

El punto es que las plataformas sean autosostenibles y que las innovaciones que permitirían vivir a tiempo completo en el mar sean descubiertas y desarrolladas. La evolución de la industria de los cruceros nos da pistas sobre que así sucederá con mucha probabilidad.

Por el momento, vemos que hay varios diseños para la construcción de las plataformas, tal como indica la cobertura de National Geographic y es interesante ver la posible línea del tiempo que el instituto ha trazado a futuro.

Parece que la frontera de nuestra defensa de la libertad ha sido extendida más allá de los mares.

2 pensamientos en “Métodos más allá de la política (II): Seasteading

  1. Jack Sparrow es un interesante personaje ficticio que está siendo imitado por sudaneses. Y también por muchos pescadores ilegales en las costas de África y el resto de países del tercer mundo cercanas a los trópicos. Y es cierto, que a pesar de que hay muchos -muchísimos- proyectos que no requieren la participación política, al final, sí es necesario que exista un gobierno que vele sobre cualquier proyecto de sociedad a crearse en los mares.

    La idea de “experimentar” con humanos me recuerda a varias películas de ciencia ficción sobre granjas humanas en el espacio; todas esas películas son pesimistas y creen que el hombre es malo y, por lo tanto, es necesario experimentar con ellos en “áreas controladas” y delimitadas geográficamente. Atlantida no necesariamente tiene que estar flotando en plataformas marinas, congelándose en la Antártida o en una burbuja en la Luna. Aunque seguramente la vista desde la luna sería fenomenal!

    Aunque el mar no está sujeto a las leyes de ninguna nación pero sí a tratados multinacionales. Dale una mirada a este, http://en.wikipedia.org/wiki/United_Nations_Convention_on_the_Law_of_the_Sea y si le das una mirada a la larga historia de tratados que le antecedieron a este podrás darte cuenta de cuan poco se ha avanzado en este tema. El mar es aún un lugar de muchos conflictos y anarquía. Y la anarquía sólo tiene como resultado caos y muerte.

    Saludos,

    • Friedman dice que espera que en algún punto hayan varios “seasteads” autosuficientes que puedan prosperar en altamar, más allá de la supervisión de cualquier país, pero que por el futuro cercano aceptará que van a tener que mantenerse cerca de las costas y operar más o menos como cruceros. “Most governments won’t attack these kinds of vessels as long as they behave. At this point, it matters who you piss off” …

      No tomés la idea de experimentar como en las películas de ciencia ficción. Simplemente es un sitio donde se pueda hacer prueba y error y donde no es verdad que lo único inevitable son la muerte y los impuestos, no necesariamente es implantar el caos. Todo lo contrario. Es, pienso yo, una contribución importante a algo mucho mejor que un estado benefactor y estos leviatanes que nos quieren cortar las cabezas.

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