Esta es la continuación de un esfuerzo que he hecho por bosquejar las ideas de Friedrich Hayek en su obra “Los Fundamentos de la Libertad”. En esta ocasión, trataremos con las ideas del capítulo titulado “Progreso y Sentido Común”.
Dice Friedrich Hayek que:
“La conservación de la clase de civilización que conocemos depende de la actuación de fuerzas que en condiciones favorables provocan progreso. Si es verdad que el progreso no siempre conduce a una situación mejor, también es verdad que, sin las fuerzas que lo producen, la civilización y todo lo que valoramos – y ciertamente casi todo lo que distingue al hombre de las bestias-, o no existiría o no podría mantenerse por más tiempo” (67).
Progreso y evolución
Progreso, como suele utilizarse el término en relación a nuestra acción individual o dentro de un grupo, quiere decir que nos acercamos al cumplimiento de un objetivo determinado. Habría que distinguir este tipo de progreso y hablar de evolución social, puesto que ésta última no se dirige hacia un objetivo físico. Dice Hayek: “Sería más correcto pensar en el progreso como un proceso de formación y modificación del intelecto humano; un proceso de adaptación y aprendizaje en el cual no sólo las posibilidades conocidas por nosotros, sino también nuestros valores y deseos, cambian continuamente”. (68)
Es así que la evolución humana no está dirigida a una serie de consecuencias previsibles ni tampoco puede ser moldeada por la razón humana. En un proceso de irremediable prueba y error, el papel de la razón sería acaso encontrar cuál es el error dentro de dicho proceso.
Habiendo aclarado la diferencia, aquí usaremos “Progreso” en el mismo sentido que Hayek, como sinónimo de evolución social.
Algunas observaciones sobre la naturaleza del progreso
Para empezar, no admite planificación. Sí podemos hablar de planificación donde se busca solucionar un problema específico, pero pensar que el colectivo de la sociedad tiene un objetivo visible que alcanzar es obviar el surgimiento constante de nuevos problemas.
Además, es probable que el resultado del progreso no tenga un resultado del todo agradable, ya que nuestras mismas valoraciones cambian con el tiempo. Dice Hayek que no cabe hacer la pregunta sobre si nos encontramos más felices ahora o si nos hubiéramos detenidos hace mil años, además de porque es imposible responder, porque no nos interesa la respuesta:
“La inteligencia humana no se prueba a sí misma mediante los frutos de los sucesos pasados, sino con los del presente y con los del futuro. El progreso es movimiento por amor al movimiento, pues el hombre disfruta del don de su inteligencia en el proceso de aprender y en las consecuencias de haber aprendido algo nuevo” (70).
Progreso y desigualdad
“Los nuevos conocimientos y sus beneficios pueden extenderse sólo gradualmente, aun cuando los deseos de la gran mayoría tengan por objeto lo que todavía es sólo accesible a unos pocos.” (70)
La crítica que suele hacerse a una sociedad libre es que las personas no viven bajo las mismas circunstancias, pero el argumento ignora u obvia el hecho que el progreso proviene en gran medida de los descubrimientos hechos por unos pocos y que deben pasar a través de un “dilatado proceso de adaptación, selección, combinación y mejoramiento antes que se puedan utilizar por completo”.
Para entender esto por completo, es necesario considerar el progreso económico más allá de la mera acumulación de cantidades de bienes y equipo, puesto que en realidad, nuestro creciente nivel de vida se debe a un incremento del conocimiento y de nuestra sabiduría para usar los recursos “con mayor efectividad y para nuevos propósitos”.
En ese sentido, muchas de las innovaciones de las que hoy podemos disfrutar fueron en principio el “lujo de unos pocos” y sólo pudieron llegar a nosotros porque luego de un proceso de producción con costos muy elevados y en cantidades limitadas, se aprende a producir lo mismo en mayores o similares cantidades con un despliegue de recursos mucho más pequeño, lo que en última instancia permite llevarlo a la gran mayoría de personas.
Además, aunque el propósito original no sea este, los gastos en los que incurren los ricos, a la larga, “sufragan los costos de experimentación con las nuevas cosas que más tarde y como resultado de lo anterior se pondrán a disposición de los pobres”.
Es más, “Si tuviésemos que esperar las cosas mejores hasta que todos fueran provistos de ellas, ese momento, en muchas instancias, no vendría nunca. En la actualidad, incluso los más pobres deben su relativo bienestar material a los resultados de las desigualdades pasadas” (73).
Así podemos responder a la objeción a nuestro argumento que dice que este proceso justifica únicamente que quienes van a la cabeza del sistema de ensayo y error “tienen un derecho que de otra forma estaría a disposición de los restantes”. No interesa quienes van a la cabeza en tanto libremente se permita que se cree riqueza y no pensemos únicamente en el proceso de redistribución.
De igual forma, quienes van rezagados se benefician de la acción de quienes van ligeramente adelantados, de la misma manera que quienes caminan atrás por un sendero se benefician de la brecha que otros han abierto.
La misma situación se aplica tanto entre personas de una misma comunidad o sociedad como entre los países, ya que los países pobres se benefician tanto de sus propios esfuerzos como de los pueblos que han logrado más avances y de quienes se ha beneficiado gran parte de la humanidad.
“Los pueblos occidentales no sólo son más ricos porque están más adelantados en conocimientos tecnológicos, sino que poseen conocimientos tecnológicos más adelantados porque son más ricos. Ese libre don del conocimiento, que les ha costado mucho conseguir a los que se hallan a la cabeza, facilita a quienes les siguen alcanzar el mismo nivel a mucho menos coste. Ciertamente, mientras algunos países estén a la cabeza, los restantes podrán seguirles, aunque falten en ellos las condiciones para un progreso espontáneo. El que incluso los países que carecen de libertad puedan aprovecharse de muchos de los frutos de ésta constituye una de las razones por las que se entiende mucho mejor la importancia de dicha libertad. En muchas partes del mundo el progreso de la civilización ha sido un progreso derivado” (75)
Redistribución vs progreso
Lo anterior se aplica de igual forma a las personas dentro de una nación. La consideración sobre la velocidad del progreso es que ésta se verá incrementada en tanto sea mayor la velocidad de los que se mueven más rápido y su “brecha abierta” servirá para que los que se queden atrás tengan un camino mucho más rápido.
Ahora bien, nos topamos con un argumento muy aceptado que propone más participación de las personas de la riqueza. Es decir, se busca justificar las políticas de redistribución.
Para analizar el caso, Hayek propone dos diferentes enfoques de reducción de la desigualdad y la abolición de la pobreza: a corto plazo y a largo plazo. Si nos vamos por el corto plazo, quitaremos a los ricos para darle a los pobres y así aceleraríamos temporalmente la situación de unos con respecto a otros, pero my rápidamente se retrasaría el movimiento de la totalidad de la sociedad y al final se mantendría en su lugar a los que en principio ya iban detrás.
Al largo plazo, la solución consiste en dejar que el mecanismo del progreso permita que los pobres alcancen una situación cada vez mejor, facilitada por la acción de quienes tienen los recursos para invertir y traer consigo el progreso para la humanidad.
Otras consideraciones sobre el progreso
Se arguye que éste es demasiado rápido o sólo en el plano material, cuando ello no es cierto. Suele suceder que hay períodos de rápido progreso material, pero paulatinamente, ello da lugar a un movimiento hacia lo no material. Cuando la actividad económica ya no es la más atractiva, algunos hombres se vuelven hacia la consecución de otros fines, quizá más “sublimes” o “nobles” (¿quién dice lo que es sublime y noble?), como el arte.
De igual forma, podemos decir que el progreso no agradará a todos, en especial a quienes ya han acomodado su forma de vida al ritmo establecido y con los hábitos actuales. Sin embargo, así como en su momento los campesinos europeos que Hayek pone de ejemplo se opusieron a la forma de vida que les obligó a depender de la civilización urbana para sobrevivir y como muy probablemente una clase organizada de empresarios que hoy se aprovechan de los sistemas mercantilistas lo harían si se buscara cambiar las condiciones actuales, no son esas suficientes razones para evitar muchas de las consecuencias necesarias que acompañan al progreso porque de suceder así, se detendría el proceso por completo.
¿Por qué es deseable el progreso?
En primer lugar, más allá de la valorización personal que cada quien está en libertad de hacer sobre si estamos mejor hoy que ayer y hace dos siglos, no podemos obviar que los resultados materiales de la civilización son solicitados por todos los que los han conocido.
Lo que dos tipos de civilización (la libre y la totalitaria) nos continúan ofreciendo hoy en día es, en esencia, un mismo objetivo pero distintos medios para alcanzarlos. Reducir la pobreza, podríamos decir a riesgo de ser demasiado simplistas.
La diferencia entre ambas es la forma en que conciben el progreso. Los totalitarios “saben” cómo quieren lograr los resultados, “mientras que el mundo libre puede mostrar únicamente sus logros pasados, dado que, por su misma naturaleza, es incapaz de ofrecer cualquier plan detallado para su ulterior desarrollo”.
Sobre todo deseamos el progreso porque no podríamos detenernos a disfrutar del fruto de los mismos incluso si quisiéramos. Ya sea porque la población se continúa multiplicando o porque buscamos abolir la trágica situación en la que personas siguen muriendo de hambre o por enfermedades, no podemos sino seguir caminando hacia la satisfacción de las aspiraciones de la población a través de un sistema que permita la verdadera evolución de la sociedad.












Estimado Barrueto: El texto está larguísimo para discutirlo en este espacio, por lo que sólo quiero referirme a un párrafo:
“Es así que la evolución humana no está dirigida a una serie de consecuencias previsibles ni tampoco puede ser moldeada por la razón humana. En un proceso de irremediable prueba y error, el papel de la razón sería acaso encontrar cuál es el error dentro de dicho proceso.”
Pienso que la humanidad tiene el potencial para planear su progreso. Esa era la premisa fundamental del modernismo (heredero de la Revolución Francesa), la certeza que la humanidad iba hacia un futuro promisorio. El marxismo es hijo de dicha concepción, ya que considera que el ser humano en las condiciones correctas se elevará evolutivamente a un nivel material y de conciencia superior. Sobre quién determina las condiciones correctas o qué es lo correcto, la historia en su devenir da la respuesta: la lucha de clases y de allí al socialismo.
Con esto último no estarás de acuerdo evidentemente, y suena dogmático a mi parecer. Pero regresando al punto sobre la planificación del progreso, posiblemente en el siglo XVI no se planeaba la sociedad del futuro o se conceptualizaba dicho extremo, pero con la globalización capitalista y las relaciones internacionales tan avanzadas ¿podemos decir que el devenir de la humanidad debe dejarse al libre y espontáneo albedrío? entonces hagamos a un lado la legislación internacional y que reine la ley del país más fuerte y cruel, hagamos a un lado a la ONU y todos los mecanismos de negociación que existen. Hagamos a un lado la legislación ambiental y depredemos hasta la saciedad nuestros recursos… pienso que la Humanidad actual a lo largo de la Historia a aprendido ciertas cosas que la han elevado sobre sus errores. Los seres humanos somos mejores ahora que hace 300 años, y estos mejores que 1000 años antes. Y si las cosas mejoran, desde el punto de vista económico y social, los seres humanos del futuro (en 100, 1000 años) serán mejores que nosotros, con sociedades mejor estructuradas y equitativas… y pacíficas.
La sociedad libre no es una sociedad sin reglas, seor Fajardo y por lo que escribi sobre la ley del ms fuerte me parece que as me ha entendido usted. No me voy a “quebrar” el derecho internacional de la noche a la maana. La sociedad sin reglas no puede ser sociedad, sino caos. Claro que equiparar las reglas y la legislacin constituye un error que obvia el hecho que ya existan normas antes de la aparicin del estado en la sociedad. Sobre eso hay mucha tela que cortar.
Para el comentario sobre la planificacin del progreso, intente siquiera imaginarse lo que ha de aprender de aqu al final de su vida. No se puede. Lo mismo sucede en la sociedad. Claro que habr planificacin en el sentido siguiente: si hay un objetivo dado, el hombre necesariamente debe planificar para llegar de punto A hasta punto B, pero no puede anteponer ante s todos los futuros objetivos que ha de obtener.
La analoga entre la forma en que toma lugar la educacin convencional versus la educacin enfocada en el alumno (el modelo Montessori por ejemplo) en verdad da pistas para comprender la sociedad a gran escala. Sobre ello voy a profundizar ms adelante…. tengo un artculo en progreso sobre el tema. Por eso lo comento.
Ya yendo al fondo, algo que me gusta de Hayek es que para él, el juicio sobre si una sociedad debe considerarse “abierta” (Estado de Derecho) no es algo que pueda responderse de modo tajante, “sí” “no”, sino únicamente gradado. La forma en que expone la NECESARIA interrelación entre orden espontáneo y organización deja bien claro el punto. Cuando lo desees le hacemos la entrada a “Derecho, legislación y libertad” que, como es sabido, es posterior a “Los fundamentos de la libertad”.
[...] el tema de la igualdad, ya me referí a él en ocasión de un análisis de la lógica del progreso y habría que hablar del tema con más profundidad y desde el punto de vista que Samuel utiliza en [...]
[...] un poco a Hayek, pero como de él he estado publicando varios artículos (sobre libertad, igualdad, progreso, democracia y conocimiento) que apuntan a sus principales contribuciones a la ciencia económica, [...]